Todos somos Jules


 
 
The path of the righteous man is beset on all sides by the iniquities of the selfish and the tyranny of evil men. Blessed is he, who in the name of charity and good will, shepherds the weak through the valley of darkness, for he is truly his brother’s keeper and the finder of lost children. And I will strike down upon thee with great vengeance and furious anger those who would attempt to poison and destroy my brothers. And you will know my name is the Lord when I lay my vengeance upon thee.
 
Posted: July 30, 2007 Comments (3)

Rimbaud y Verlaine

Hace unos meses, cayó en mis manos el libro de El imán y la Brújula. En él, se narraban muchas historias fascinantes con guiños a personajes históricos como el Marqués de Sade o Houdini. Pero el que más me enterneció fue el personaje que se metía en la piel de Arthur Rimbaud como si jugara a rol. Había leído alguna cosa suelta de este poeta, pero supuse que para entender bien al personaje tendría que informarme e investigué.

 
 Verlaine y Rimbaud

Arthur Rimbaud, poeta francés del siglo XIX, era conocido como l’enfant terrible de la poesía francesa. Vivió muy felizmente yendo de un lado para otro, abriendo su mente a base de hachís y otras sustancias estupefacientes y escandalizando a la sociedad burguesa y bien estante que le rodeaba.

Esa es la parte popular que se le conoce pero, tras eso hay varias historias oscuras. Una madre déspota, tirana y autoritaria, su participación en la Comuna de París (la revuelta que dio pie a la Tercera República Francesa), un ataque sexual por parte de unos soldados, etc. Todo eso llevó ese jovencito, que entonces contaba solo con dieciséis años, una vida llena de excesos y de rebeldía.

Paul Verlaine, por otra parte, era un poeta asentado económicamente, bohemio y bisexual. Casado y con un hijo, acogió a Rimbaud en su casa y se enamoró de él. Juntos se fugaron y viajaron a Londres y a Bélgica, pero en este último viaje, en un ataque de furia de estos que le daban a Verlaine cuando estaba borracho o de resaca, disparó contra Rimbaud hiriéndole en la muñeca. Este último manda encarcelar al que sin duda, fue el amor de su vida.

Verlaine pasa dos años en prisión, donde tampoco olvida a Rimbaud.

Ambos intentan rehacer sus vidas, cada uno por su cuenta.

Arthur se dedica al arte, a viajar, a vivir la vida tal y como siempre se la había planteado, como un truhán y un vividor.

Tuvo un último encuentro en Alemania con Paul, después de que este fuera excarcelado, en suposición de unos poemas de Rimbaud que Verlaine publicó en una reviste.

Verlaine empobrecía mientras su antiguo amante se dedicaba al tráfico de armas y se enriquecía.

Arthur murió primero, a los 37 años de edad, por un carcicoma en la pierna.

Paul, a los 52, 5 años más tarde que Rimbaud.

Dicen, que cuando el coche fúnebre de Verlaine pasó frente a la estatua de la Poesía, de la Ópera de París, esta perdió un brazo que sujetaba una lira.

                                                                                                                         

Como bien habéis supuesto, en el libro de Juan Ramón Biedma, que es la novela de la que os hablaba al principio, también hay un personaje al que le pertenece el rol de Verlaine, pero me niego a confesar su identidad, pues si hay alguien interesado en leer El imán y la brújula, le desvelaría una de las intrigas como una spoiler cualquiera.

Posted: June 28, 2007 Comments (0)