Hay que hidratarse (a poder ser con alcohol)
El calor, las insolaciones y lipotimias varias…
Los mosquitos, los niños en sus casas dando gritos y molestando al personal en lugar de irse a tomar por culo a la montaña a romperse la crisma…
Las parejas en la playa dándose besos, los turistas del calibre de Scarlett Johansson, el cierre de las tiendas por vacaciones, los best-sellers y las novelas rosas vendiéndose como churros en las librerías para enajenar las mentes solitarias…
Los tenderetes de pulseras, los chulos de playa, los helados, los flotadores, las excursiones y las incursiones en las vidas ajenas…
Los atascos vacacionales, los apagones provocados por las subidas de tensión causadas por los aparatos de aire acondicionado, los vecinos quejándose del botellón callejero….
Los incendios, los WC de gasolinera, la visita a la familia, los amigos que te cuentan lo jodidamente bien que lo han pasado en los festivales musicales….
El verano es genial ¿no? Y las vacaciones también.
Ya estamos casi en agosto muchachos y muchachas, y entre mi pierna tullida y el chungazo que me dio el viernes, ¡me estoy comiendo el verano con patatas! ¿Qué digo con patatas? ¡Con sémola de arroz!
Pero no, hasta de los tubérculos tengo que privarme…
Cuando lo que más me apetece es un cocktail helado de gimlet corriendo por mi garganta, vestir mini-falda, bañarme en un balneario…. entonces se presenta ante mi el hecho de que no tengo un puto duro, tengo que estudiar para las oposciones, tengo la pierna podrida y me pongo enferma. Y además de la gastroenteritis, ahora voy y me constipo.
Si existe algún Dios en este cielo en el que irradia el Sol más celoso que nunca, que deje de castigarme, que yo no he hecho nada a nadie.

