El patio de las pocas luces

Hay como una extraña enormísima nube que debe cubrir todo mi barrio. Acabo de sacar mi cabeza por la ventana de mi habitación que da al patio de luces y, con lo poco que se puede ver desde aquí, he divisado un cielo completamente blanco. Pero a ver: ¿el cielo no era azul? Debe de ser una nube, aunque tratándose de este patio, pudiera ser que algún vecino loco hubiera puesto una lona desde los terrados de todos los edificios que lo forman, nunca se sabe.

Antes los patios tenían como techos de Uralita, cosa que felizmente disfrutaban gatos y pájaros… Sí, lo recuerdo, a mi me gustaba ponerme debajo para verles la silueta cuando pasaban por allí. Era divertido cuando era pequeña y no tenía nada mejor que hacer en los veranos que pasaba en casa de mi abuela.

Eso sí, no era ni por asomo tan “toca huevos” como los niños de los vecinos que viven en el bajo. Ahora hay uno que esta tocando con una trompetilla, de esas que se te mete el sonido en la sesera y bajarías a matar al niño, o mejor, al padre o la madre por darle esa mierda de juguete. Además, son juguetes peligrosísimos porque siempre están tirados por ahí y luego van los niños y se los meten en la boca, ahí con todas las bacterias. Eso si no les da por arrojarle el juguete a su hermano o a la mascota, que esa es otra.

Total, que uno de los niños esta con la trompetita y el otro esta molestando al perro, que obviamente ladra…

Pero sacar la cabeza por mi patio de luces es como ver una película costumbrista italiana. Si Visconti estuviera vivo, le invitaría a una tarde fuera de su condado de Lonate Pozzolo. Que pasara una tarde aquí observando….

Hay muchas anécdotas del lugar, porque claro es, aquí se oye todo: el vecino que tira la cadena, el que va duro y hace fuerza, el que se tira una ventosidad descomunal, la anoréxica que vomita, etc. Cabe decir que a la izquierda de la ventana de mi habitación están los ventiladeros (porque a esos mini-ventanucos no se les puede llamar otra cosa) de los retretes del bloque de al lado.

Pero no todo son aventuras en el excusado: aquí se oye como discuten los chinos del piso de abajo (esto es Santako), como la señora Maria riñe a su nieto Alvarito por no recoger los juguetes que deja tirados, los problemas de la pareja por llegar a fin de mes, los ancianitos y ancianitas que cotillean sobre la vecindad, etc.

Vista desde la ventana de mi habitación 

Y es que ni siquiera Buera Vallejo pudiera haberlo plasmado en Historia de una escalera.

La guinda fue el día que estando yo leyendo en mi cama oí una conversación acalorada y, como soy una curiosa, pues tuve que sacar la cabeza para enterarme de que iba la cosa. Los representantes de la función debían ser un hombre y una mujer, jóvenes, diría yo aunque no los vi (el patio de luces es amorfo y lo oyes todo aunque solo veas las paredes de dos edificios aparte del tuyo). El dialogo discurrió de la siguiente manera:

Hombre: - Que te calles, que Uranio es un país.

Mujer: - A mí déjame, que yo no se nada de geometría.

A esto, a mi se me escapó una risita, y claro es, se callaron y no los volví a oír. Luego, con los días he ido pensar que era mejor llorar, que reírse de esa analfabeta pareja.

Y es que en este bloque me siento como el gato de 13 Rue del Percebe.

En fin, que aunque solo tenga un canal de tele en el televisor de mi habitación, no me hace falta más, con los vecinos ya estoy entretenida. Ni Aquí No Hay Quién Viva, ni El Cor de la Ciutat: Santako ciudad sin ley.
 
Posted: June 17, 2007

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