El criminal

Viendo que mis últimas entradas no han levantado ni demasiadas pasiones ni demasiados falos, he decidido opinar sobre algo para que así podáis dejarme vuestra opinión.

Hablemos de la figura del criminal.

El criminal, ya sea un simple ladrón, un psicópata, un sicario, un vulgar navajero o un tipo anónimo y gris que, llevado por sus demonios, se ve abocado al crimen, es un prototipo de personaje legendario que se ha ganado su reconocimiento por derecho propio.

Remontándonos a los inicios del género negro, debemos decir que los primeros criminales estuvieron caracterizados por una serie de pautas evasivas y poco realistas dentro de un marco de pocas ambiciones. La mayoría de ellos estaban dotados de cualidades excéntricas (en forma de bandido generoso o de ladrones de guante blanco, como los legendarios Fantomas o Arsene Lupin) que lo ensalzaban del resto de los protagonistas. Era la creación del anti-héroe, de aquel personaje que en un principio robaba o asaltaba a las capas más altas de la sociedad con el fin de actuar como justiciero, como defensor de los pobres, que se tomaba la justicia por su mano al más puro estilo Robin Hood. Sus capacidades eran lo suficientemente hábiles como para salir triunfante de la mayoría de problemas y persecuciones.

Con la evolución del género policial, llegó un momento en que éste personaje mancha sus manos de sangre y no por ello dejamos de admirarle los lectores, dominados por el miedo y expectantes ante la forma en la que el detective o investigador es incapaz de alcanzar la superioridad de su contrincante, como es el caso de From Hell.

Nos encontrábamos hasta el momento ante la visión de un tipo de criminal enfocado siempre desde una perspectiva lúdica. La ruptura inicial del orden establecido a través de un asesinato o un crimen dentro de una sociedad era provocado por este protagonista de una manera frívola y trivial donde las victimas no eran nada mas que carne fresca.

Este juego policiaco, en el que el criminal jugaba un papel esencial, empezó a ser sustituido, en la literatura realista norteamericana de las primeras décadas del siglo XX, por un acercamiento cruel de la realidad donde este mismo personaje cambia radicalmente. Acuñada por nombres como Faulkner, Hemingway, Fitzgerald y Steinbeck, la literatura se convierte en el lugar donde se combinan la ira, la amargura, la desesperación, la violencia y el humor, para pintar un gran fresco de la condición humana: la lucha del individuo por sobreponerse a la angustia de existir en un mundo cada vez más adverso y escapar, de algún modo, de sí mismo y de sus circunstancias.

Con los inicios del género negro ya no tenemos a un criminal caprichoso y egocéntrico que aniquila a sus victimas por doquier sino que el ambiente corrupto de las bulliciosas ciudades obliga a estos protagonistas a actuar para poder sobrevivir en una sociedad  gobernada por el caos y el desorden. Es en ese momento donde nace la figura del gangster (no tiene porque ser de origen italo-americano ni vestir polainas de mafioso), que a casa de la opresión social se ve obligado a delinquir para alcanzar la gloria personal. Y las crook story (las cuales seguirán dando que hablar en este blog) ven por primera vez la luz.

Además de estos delincuentes (los gángsters), el genero negro adopta a otros de manera individual, que comenten homicidios porque muchos de ellos no quieren pertenecer a la jerarquización que marca la sociedad. Vemos como algunos otros matan compulsivamente y escrupulosamente mientras que unos terceros cometen el delito sin que este forme parte de su naturaleza ni de su imaginación.

Todos estos prototipos deciden las grandes diferencias entre la novela policíaca y la novela negra.

Damas, caballeros: el criminal decide.

Si la novela policiaca reflejaba el asesino como un personaje que mataba a sus victimas para lucirse y ser aplaudido en su desenlace, la novela negra muestra a este cpersonaje como un autentico marginado de la sociedad que debe matar para poder sobrevivir en un sistema en el que prevalece la ley del más fuerte. Efectivamente, bajo ese pretexto nos iremos encontrando con un mundo corrupto, hipócrita y lleno de suciedad cuya podredumbre moral crece a medida que avanzan las historias.

Por ello, y por el hecho de que las luces que habitualmente adornan protagonistas como Philip Marlowe, Serlock Holmes o Hercule Poirot han oscurecido la figura de este fascinante personaje, me he decidido a escribir esta entrada, porque la figura del asesino aún consigue levantar pasiones.

¿Es que nunca has pensado en matar?

Amigos, todos somos criminales (a nuestra manera)

Posted: April 19, 2007 Comments (5)