¿Es que nadie ha pensado en asesinar a Ingrid Noll?
Cuando trabajaba en la Librería Barataria, aprendí muchas cosas sobre libros y también leí muchos de ellos. Una vez me dijeron: "Laura, lees literatura muy básica, debieras pasarte a cosas más selectas".
Decidí probar. Cayó a mis manos El mundo según Garp, que no lo acabé porque me pareció un tostón basurero. Me creían incapaz de soportar algo que fuera más allá de un Hermann Hesse o un librito del estilo Pérez-Reverte. Pues bien, señoras, señoritas y señores, me decidí por Ingrid Noll, a la que me gustaría definir como a la Lucía Etxebarría alemana. Es la típica que va de atípica y se conforma con ser elitista en una sociedad que ni la comprende ni lo desea. A mí me da esa sensación. Obsérvese el amor que le tengo a mi querida Lucía.
Si indagan ustedes sobre la persona en cuestión, solo encontraran ovaciones y halagos a su obra, pues puede ser del gusto de algunos, pero desde luego, no del mío. Cabe decir que no pasaron mis ojos sobre ninguno de sus magistrales relatos a los que tanto bombo dan críticos literarios y demás, o así me consuela pensarlo.
Mi padre me recomendó, para empezar, el libro La Rosa Roja, obra en primera persona que hace que detestes al narrador, en cuya postura se encuentra Ingrid Noll. Intenta mostrarnos a Annerose, la protagonista cuarentona ama de casa, como a una heroína de finales del siglo XX. ¡Oh, cuan dura es la vida de la mujer mantenida!
Más tarde, leí La farmacéutica, que podría estar bien como historia sino fuera porque también implica a una mujer con situación familiar dramática a quién todo el mundo quiere tocarle los ovarios y ella ¡Oh, pobre ella, que tiene que luchar en la vida para encontrar un hombre que la merezca! ¿Qué tendrá esta mujer en la cabeza? ¿Realmente pensará que las mujeres tenemos esos afanes?
Tuve la suerte, de que me llamara la atención otro de los libros de Noll llamado La Cabeza de mis Parientes. Esta algo mejor que los dos que había leído anteriormente, aún así, el personaje sigue siendo una fémina que tiene que luchar contra las adversidades de su vida en un país del primer mundo. ¿No son patéticos argumentos que más bien tendrían que estar junto a Danielle Steel en las librerías?
¡Pues no, señoras y señores! ¡¡¡Los biblioteconomista, críticos literarios y demás se empeñan en catalogar a Ingrid Noll cómo novela negra!!! Solo de pensarlo me dan ganas de llevarme las manos a la cabeza y estirarme de los pelos. Quedan demostradas una vez más las afirmaciones de Pretextat Tach, de que la gente no lee, ni siquiera los jurados de Premios Literarios leen. Y con leer, me refiero a LEER, a todos los niveles posibles, cualquier novela.
No diré más. Lean ustedes a Noll y les cedo a sus mercedes la opinión. Sólo una última cosa: si alguien ha sentido el mismo deseo que yo de asesinar a la novelista alemana, déjenme que les recomiende el cianuro, pues a ella le encanta el veneno que aparece detrás de todas sus tramas. Alguien tendría que decirle que su mejor forma de uso es bebiéndoselo en glamorosa copa de Gimlet.

“la Lucía Etxebarría alemana” me meo xDDD
Léa usted a neal stephenson!!
Comment by Alex — February 27, 2007 @ 9:50 pm
Ei, ojo al dato, que aún hay gente que entra en este post por el buscador poniendo la palabra Ingrid Noll. Jajaja, pobres, vaya decepción deben de llevarse pero, que cojones, peor la decepción que me llevé yo al leer sus libros :S
Comment by Administrator — June 7, 2007 @ 1:22 pm